La fórmula mágica y misteriosa, pero a la vez muy práctica del fútbol. Entenderlo es muy complejo, quizás de eso también se trata por que habitualmente los genios sufren de la comprensión ajena. Pero el tipo está siempre ahí. Pragmático y estudioso consigue quedarse con los laureles de los elogios y la admiración de propios y extraños. Colegas, jugadores, periodistas, amantes del deporte pasión de multitudes, todos descubren en Marcelo Bielsa un técnico con un aura muy peculiar.
Formador de procesos que han tenido éxitos a corto y largo plazo, con una visión siempre protagonistas de sus equipos consiguió un lugar entre los entrenadores más reconocidos a nivel global, y de la misma forma tropezó varias veces por querer morir irremediablemente con las botas puestas. Jamás se traiciona a si mismo y su filosofía es inamovible.
Cauto y meticuloso a la hora de hablar, su cerebro va a una velocidad mayor a la de su lengua. Piensa cada respuesta y ejecuta con enseñanzas. Parco de rostro pero incansable caminante a lo largo de los noventa minutos. Las cuclillas son el único hábito que se permite para el descanso durante el partido.
Bilbao se rinde a sus pies. Como pasó con el pueblo chileno, que absorto de la realidad, miraba a su selección enfrentar palmo a palmo a todo y a todos, llegando inclusive a la cita mundialista después de varias ausencias consecutivas. Como también sucedió a principios de este siglo en nuestro país, con un equipo que logró convertir euforia en decepción en tan solo un puñado de partidos.
Beneplácito al trabajo constante, pero que por reiterativo no pierde eficacia sino que gana en perfección. Sacrificio extremo, obsesión recalcitrante, vértigo constante y ofensiva permanente. Los mayores atributos de su fisonomía de juego.
Marcelo Bielsa ya tiene rival para el 25 de mayo próximo, cuando tenga que definir la Copa del Rey. Se enfrentará al experimentado Barcelona. Respeto mutuo en los bancos de suplentes, porque ambos técnicos no pierden ocasión para tirarse flores unos a otros, cada vez que la situación lo amerita. Inclusive, el mismísimo Pep ya postuló y sugirió al rosarino como su sucesor para la futura temporada. Dos escuelas que tienen de parecido, lo que tienen de diferente. Ambos proponen: uno más vertical, el otro con la virtud de la paciencia y la tenencia.
Hoy el club vasco vive la algarabía de estar nuevamente entre las noticias más destacadas. Vuelve a anotar su nombre en el partido decisivo de un torneo al cual, antaño, ha sido un asistidor frecuente. No en vano las treinta y cinco finales que tiene en su historial. Y mucho (por no decir todo) tiene que ver este Loco y ganador.

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