... corazón de River que festeja. Bueno es verdad, lo admito. Maquillé un poco el dicho popular, lo contextualicé, lo llevé al mundo del fútbol y le puse algunos adornos decorativos. Pero es que este corazón si siente, no como el del refrán. Y por ello me vi obligado a realizar ciertos cambios. El comienzo del Torneo Nacional B es inminente, estamos a horas de que vuelva a rodar el fútbol en la segunda categoría del fútbol nuestro. Una categoría que se ha visto revolucionada desde la llegada de un gigante, a mediados del pasado año.
Y desde ese entonces cambiaron cosas. Mágicamente se resolvieron problemas relacionados con la seguridad y los hinchas visitantes pudieron volver a disfrutar de los viajes siguiendo al club de sus amores. La televisación fue un punto de puja muy fuerte, que por cuestiones de “importancia masiva” también pasó a manos del Estado y River siguió formando parte de la cartilla principal de Fútbol Para Todos.
Y hoy nuevamente, la institución que preside Pasarella vuelve a meterse en el mar de las polémicas por decisiones que favorecen el armado del once que figura en la cabeza de Almeyda. Pasado mañana, comenzará uno de los desafíos más importantes en la historia de la entidad de Núñez, y el entrenador tendrá a disposición la plantilla completa a pesar de algunas irregularidades que hacían pensar lo contrario.
La omisión de una sanción proveniente de tierras españolas, pero con una legitimidad tan grande como la distancia entre ambos países; y un leve castigo por parte del Tribunal de Disciplina, para un jugador que quedó expuesto por su inadecuada conducta frente a todos y a pesar del fuerte informe que elevó el juez del partido, fueron las gotas que rebalsaron el vaso de la paciencia de algunos clubes que ven como se mide con una vara distinta, cuando de River se trata.
El as de espada y uno de los refuerzos. Domínguez y Ponzio. Los nombres propios que se vieron beneficiados, levantando la polvareda y el enojo de aquellos que ven estos fallos como un hilo de luz ventajoso. Deberá Giunta entonces realizar una práctica distinta, un trabajo específico de cómo pegarle patadas al árbitro para cumplir con lo que profesó hace unos días atrás en medio de la bronca.
El país de borrar con el codo lo que se escribe con la mano, de contradicciones permanentes, de incumplimientos notorios sobre hechos concretos, de mirar para un costado para no ver lo que pasa adelante tuyo. El país de los oídos sordos y los ojos que no ven.
El fútbol es parte de este país y está impregnado en la piel del argentino. Curiosamente se determinaron esos veredictos y al hincha de River poco le importan las telenovelas veraniegas que dejaron esos saldos en un debe que nunca tendrá paga. La AFA avaló a Ponzio, el Tribunal salvaguardó a Domínguez y el fútbol argentino en su totalidad, ve nuevamente lo que algunos no quisieron ver.

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