Partido Controlado - La única forma de disfrutar del fútbol

lunes, 19 de marzo de 2012

Que tire la primera piedra.

Mucho se puede discutir sobre el título de este artículo. No es apología a la violencia, sino un intento de ver cuanto sabemos de reglamento. Nada tiene que ver con aquello que habitualmente sucede en los estadios de fútbol, con esos hinchas envueltos en su irascibilidad arrojando proyectiles a lo que se le cruce y con lo que tenga a su alcance.
Estamos hablando de otra cosa. El que sepa las reglas de juego de pe a pa, que tire la primera piedra. El que no haya dudado un instante sobre la ilegitimidad de ese gol, aquel que no discutió al menos por un momento con el que tenía sentado al lado, ese que no se tomó el tiempo de buscar el reglamento y sus constantes modificaciones; solo al que no se le cruzo por la cabeza que el despeje del defensor lo habilitaba, puede y está autorizado a tirar la primera piedra.
La confusión se generalizó. La pelota entró al arco es verdad, pero uno levantó la bandera de la prohibición, otro hizo el gesto de que todo estaba en orden, y muchos se quedaron parados sin seguir la situación. El que tenía como misión traer alfajores de Sudáfrica, fue el más piola de todos: por las dudas la empujo en dirección al gol, casi como una gracia que terminó en desgracia. Al menos, para los de San Lorenzo.
La imagen que acompaña este texto es elocuente. Garcé y Bastía festejan y se ríen incrédulos, inclusive ellos mismos, de lo que acaban de vivenciar; mientras en el fondo ni siquiera se puede observar la silueta del juez de línea tapado por una montaña de jugadores molestos y fastidiosos por el fallo que tomó Diego Abal, contrariando a su compañero de trabajo.
Y el embrollo dio su cimbronazo del  tejido para afuera. Los hechos vandálicos y lejos de la razón que sucedieron ayer, no se justifican bajo ningún contexto, marco o circunstancia. Pero dentro de la cotidianeidad y el mal acostumbramiento con la que solemos ver a la violencia dentro del fútbol, al menos lo de ayer tuvo una raíz “comprensible”. Insisto y que no se mal interprete, la violencia es repudiable bajo todo precepto y no tiene gollete, pero el problema radica cuando los componentes internos no colaboran.
Sin embargo, la pesada mochila de ayer no debe ser llevada solamente por el árbitro. Al margen de lo que Abal avaló, San Lorenzo no está peleando la promoción y descenso por ese inoportuno fallo arbitral. La complicación viene de arrastre: Dirigentes poco capaces para traer refuerzos, técnicos que no le encontraron la vuelta al equipo, jugadores que no rindieron, y porque no  también poner en tela de juicio el sistema de promedios, a pesar de que hoy las críticas son mas interesadas que constructivas, pero inevitablemente es un hecho que debe cambiar. Y vino este hombre de negro para abrir apenas la canilla y dejar caer la gota que rebalsó al vaso.
Y entonces sí. El título se vuelve ambiguo y es valido usarlo para lo que pasó en el Bajo Flores. El descontrol y los disturbios reinaron por sobre todas las cosas. Y hubo una primera piedra y muchas piedras más, y todo terminó con el triste y ya conocido final de la policía que interviene y reprime.
Momento de reflexión; o si quieren parafrasear al fútbol, es momento de parar la pelota. Un árbitro tiene el derecho a equivocarse, incluso de una grosera forma, como aconteció ayer. El fanatismo desborda, la paranoia por el descenso atropella, la psicosis de la tabla de promedios, con calculadora en mano, es incontrolable y a la vez inconcebible porque hay que entender que, como en todo juego, a alguien le toca perder. En una sociedad hostil e intolerante, el mínimo chispazo se transforma en una hoguera, y obviamente esta sumergido el planeta fútbol también; por ello es necesario tomar conciencia de que dentro de este circo en el que han transformado al deporte pasión de multitudes nadie, pero absolutamente nadie, es digno de tirar la primera piedra.

jueves, 15 de marzo de 2012

El tiempo a su favor


La revolución española pero en términos del fútbol. Ni los millones de uno, ni la forma vistosa de jugar de otro. Un tercero en discordia que aparece en escena y se lleva la ovación y el clamor popular. Con su forma de trabajar tan obsesiva y perfeccionista, como peculiar.
Fue construyendo los cimientos de un equipo opacado en las sombras de la medianía y la mediocridad, durante las últimas décadas y aún más con la presencia de los dos gigantes del fútbol ibérico. Hoy es inevitable que esté en boca de todos, que lo nombren, lo admiren e intenten explicar el fenómeno bilbaista. O mejor dicho un nuevo paradigma bielsista.
Sus equipos intentan ser siempre protagonistas; una verdad que a simple vista no tolera ningún tipo de refutación. Tiene el poder del convencimiento, no solo propio sino también para sus dirigidos. La premisa fundamental es intentar en reiteradas ocasiones, porque de esa forma se  está mucho más cerca del objetivo. Creer que se puede, y lograrlo. Y que la idea venga incorporada en la mentalidad como un chip.    
Mérito absoluto y completo del entrenador. Porque fue el técnico rosarino el que tuvo su teatro de los sueños, hace siete días atrás cuando no le importó ni el estadio, ni el rival y le faltó el respeto futbolísticamente hablando a uno de los más poderosos del globo.
Y aún cuando los más conservadores, buscaban estadísticas desfavorables a la hora de plantear un partido con ventaja deportiva, quizás amparándose porque enfrente estaba el mítico Manchester United, y tomaban los recaudos necesarios, por si lo hecho en Inglaterra no alcanzaba y los españoles sufrían un revés en la serie; aún a pesar de toda conjetura Bielsa logró instalarse entre los mejores ocho de este certamen.
Sin olvidarse por supuesto, de que uno de los dos asientos en la final de la Copa del Rey que se espera para finales de mayo, tiene su nombre grabado también.
Este Loco que rompe los moldes y esquemas de las coyunturas estructurales del fútbol, ha conseguido que finalmente una bandera se transforme en realidad y desmitifique a una frase que parecía más emparentado a lo idílico. El tiempo le ha comenzado a dar la razón, tal como aquel pedazo de trapo que se ha visto colgado en las tribunas argentinas. Hoy esa bandera se entremezcla con su presente y Bielsa navega por las aguas de los éxitos, con el tiempo a su favor.  

jueves, 8 de marzo de 2012

Agotamiento del adjetivo calificativo.

Algún día iba a suceder. Y sí, era previsible que pasara. Cuando uno se enfrenta a estos fenómenos a nivel mundial, generalmente nunca se sabe como puede terminar la historieta. Pequeños hechos inciertos y con finales impredecibles. Todo en el marco de las reglas de juego, que uno acepta como bases y condiciones; sabiendo que con este tipo, el grado de probabilidad de quedar expuesto y verse en ridículo, es muy alto.
Terminó el partido y empezó la incansable búsqueda en el diccionario de sinónimos. Incansable pero inútil, no se puede. Hay que darse por vencido y rendirse ante Su Majestad. Hay que reconocerle que esta vez nos ganó; porque todas las palabras parecen quedar diminutas, ninguna tiene la capacidad de completar la idea que se quiere dar sobre el muchachito en cuestión.
Obviamente estamos hablando de él. El mismo de aquella tripleta de goles frente al Madrid, en uno de sus primeros derby, cuando comenzaba a asomar su chapa de crack y se ganaba la admiración de su afición. Aquel de los cuatro goles al Arsenal inglés, hace poco menos de dos años y por el mismo torneo continental, destrozando con un poker de gritos a un rival que era cosa seria.
Ese que hace un puñado de días, convirtió su primer Hack – Trick con la albiceleste, inclusive uno de factura muy similar a los que convierte en España, logrando que aquellos eternos murmuradores de su forma de lucir la camiseta de la Selección, empezaron a hacerle un guiñe.
Y durante todo este tiempo, la retórica siempre presente en los trabajadores de los medios de comunicación, iba surfeando la situación con palabras elogiosas, cada vez más cerca del exagerado, hablando de su grandeza cuando de una pelota se trataba, mencionando inclusive las tan inevitables como odiosas comparaciones: que si es mejor que fulanito, que si hace mas goles que menganito, que es más rápido pero menos técnico que sultanito; y así un rosario de paralelos y números estadísticos que no lo hacen ni mejor ni peor que sus antecesores, simplemente distinto.
Pero ayer otro record empezó a resquebrajarse, y con el correr de los minutos se hizo añicos. No solo a nivel personal por vez primera tuvo tanto festejo en una hora y media; sino que también es el primer jugador en la historia del formato Champions League en festejar cinco veces en el mismo partido; y de yapa alcanzó la línea del legendario Di Stefano con 49 anotaciones a lo ancho y largo de Europa
Y en nuestro trabajo de formar opinión, el adjetivo que califica a una acción o persona, suele ser un arma de uso frecuente. Sin embargo es un recurso que se agotó. Quedó vacante el espacio que se permite para intentar explicarlo mediante una adjetivación. Fue nulo e infructífero. Messi, ayer, lo superó todo.
Habla por sí solo, habla con hechos concretos adentro de la cancha. Es el dueño de la pelota, literalmente, porque cada vez que su contador de goles llega a tres, hay que hacer lugar en la repisa de las redondas de cuero.
Este hombre tuvo la capacidad en noventa minutos, de dejar silenciosos hasta a aquellos que hacen del dialogo detrás de un micrófono, su trabajo. La prensa obnubilado, recayó en títulos que solamente mostraban su apellido entre signos de admiración; se hablo de un Messi Guinnes; se intentó buscar refugio en un lugar descampado. Definitivamente, Lionel rompió el molde de los adjetivos calificativos y dejó sin palabras a todos.  

miércoles, 22 de febrero de 2012

Ho visto a Lavezzi

El mítico cántico de finales de los 80. El tiempo esplendoroso del equipo italiano. El genio del fútbol mundial con la 10 en su dorsal y el escudo bordado en su pecho. Ese momento único que el Sur se hacía fuerte y derrotaba a los poderosos y ricos del Norte.
Ese enamoramiento inolvidable, los latidos del corazón que se aceleraban, el encanto por aquel bambino que lograba cosas increíbles en un club modesto. De eso hablaba la canción. De haber visto a Maradona, de tener el privilegio de estar presente delante de ese Dios con pantalón cortito. Quizás esta, la expresión que mejor pinta de pies a cabeza lo que sentían los napolitanos por el astro argentino y que decidieron volcarlo a la música.
El San Paolo vibra nuevamente. Un compatriota de estas tierras es responsable mayoritario de eso, aunque que por su apellido bien podría ser hijo de vecino en cualquier esquina italiana. Nacido en Villa Gobernador Gálvez, deslumbró en Estudiantes de Caseros y explotó en San Lorenzo. La explicación justa para su llegada a Nápoli.
Un club que lo adoptó como su niño mimado  y el supo responder rápidamente con buenas actuaciones y goles por toneladas. Y el presente perfecto, tanto del equipo como del jugador, se asemejan a aquellos años felices en la historia de esta institución. Obviamente, comparaciones al margen entre ambos jugadores. Analizar lo que representó Diego y lo que significa hoy Lavezzi, sería tan tonto como usar la calculadora para sumar dos más dos. Sin embargo, emerge nuevamente el romance entre los tifosis y un jugador de los nuestros.
Mucho mérito se lleva el Pocho, en la excelente campaña de la pasada temporada. Setenta puntos y un tercer puesto que devolvió al equipo napolitano al mapa continental, en su cuadro más importante: Clasificación a la Champions League.
Si eso ya era un regalo, estar entre los mejores dieciséis de Europa, ya es un premio superador hasta para el más optimista hincha. Tras sortear el grupo más parejo del certamen y dejar al multimillonario City en el camino; en el primer paso de la fase final se topó con el siempre complicado Chelsea.
Y Lavezzi volvió a ponerse el traje de Superhéroe. Cuando las papas quemaban tomó la sartén por el mango y convirtió dos goles, que si bien no sellan el pasaporte a la siguiente ronda, lo dejan bien parado para afrontar el partido de vuelta. Para seguir poniéndose en el bolsillo a cada uno de los simpatizantes napolitanos.
Después de dos décadas y monedas, las paredes del San Paolo podrán volver a entonar su letra más feliz. Han vuelto a ver a un bambino que los deja perplejos, que los llena de regocijo y satisfacción garantizada. Ho visto a este Nápoli que empieza a hacer historia. Ho visto a Lavezzi, ser protagonista absoluto.

jueves, 16 de febrero de 2012

Trapitos al sol


Fue curioso ver como en la noche venezolana hubo trapitos al sol. Lógicamente el eje del sistema planetario no estuvo presente porque es el momento del día que le toca descansar, sin embargo de las puertas para adentro del vestuario visitante el sol apareció radiante para ventilar algunas camisetas. La del 10, fue la primera en asomarse y tapar el buzo de un técnico claramente desgastado por la conflictiva relación con el último de los héroes vivos. Ni los logros recientes le dieron la espalda suficiente como para soportar la mochila de un enganche con historia y peso.
El árbol supo tapar el bosque. El campeonato invicto y los súper clásicos de verano fueron oxígeno suficiente para que el banco no cambie de dueño, pero las astillas entre ambos seguían estando. Y llegó la época de la poda, donde las diferencias (hasta ahí conocidas pero ocultas públicamente) se hicieron notorias y tomaron repercusión mediática. El aburrido empate sin goles frente al novato Zamora, detonó la bomba de las diferencias conceptuales entre el jugador y su técnico.
En el mundo de las comunicaciones, donde las redes sociales son el nuevo sitio para debatir ideas y compartir expresiones, en el espacio del Twitter la noticia del presunto alejamiento del técnico xeneise derivo en un Treding Tepic, o para decirlo en criollo el tema del momento. Y Julio Cesar Falcioni se convirtió en una temática que estuvo entre los diez más tecleados en la web del pajarito a nivel mundial.
Los portales de Internet abrieron juego a las encuestas sobre el conflicto y el clamor popular otorgó su apoyo al técnico, seguramente un voto castigo para ese jugador que le dio a Boca gloria y problemas en la misma proporción.
Haciendo un viaje por el túnel del tiempo, el prontuario de JR es amplio en materia de disputas contra lo que se le cruce. Desde el legendario Topo Giggio para el entonces presidente Macri, pasando por su confrontación con Palermo en un vestuario dividido y llegando al enfrentamiento de estos días con Julio Cesar Falcioni.
Sumado a eso, sus reiteradas faltas de respeto a la Selección Argentina, dejando desaireado a Basile y Maradona quienes lo tenían en sus planes. Riquelme no soportó la crítica por el bajo rendimiento y decidió dar el portazo renunciando, en ambas ocasiones, a los ciclos con la albiceleste.  
El pobre Angelici todavía no logró disfrutar el nuevo cargo que está ocupando y ya tuvo que ponerse el traje de mediador y reunirse con las partes para llegar a la conciliación. Por un lado, los referentes del plantel, por el otro el entrenador al borde de la retirada. Y sobre el filo de la medianoche, tras largas charlas y replanteos nadie se bajó del tren. Falcioni y Riquelme seguirán compartiendo trabajo en Casa Amarilla, lo único que hay que esperar son las secuelas que pueden quedar.
La tranquilidad parece haber llegado, sin embargo es un momento oportuno para citar al filósofo contemporáneo Diego Latorre que hacia los finales del siglo pasado afirmaba: Boca es un cabaret. Y en este comienzo de año parece que reabrió sus puertas.  

lunes, 13 de febrero de 2012

Resiste Corazón

Hay que decirle al corazón que resista. Faltan 18 fechas y por como pinta el panorama, cada partido será conmovedor hasta que finalice la temporada.  Lo que pasa es que el canalla se está acostumbrando a las corajeadas cuando el reloj se esfuma, a los finales de película, a las hazañas futboleras que ilusionan al extremo y a la vez lo tienen en vilo hasta el último instante. Cuando el cronometro aprieta, llega el alivio y el desahogo que se muestra atragantado durante el resto de los minutos.
Los institutos cardiológicos van a colapsar con pacientes que tienen sangre azul y amarilla. Porque cuando parece que todo se apaga, se enciende la mecha que paraliza los corazones y que rompe la garganta en gritos interminables y festejos inconmensurables de momentos soñados. Hay que tener un corazón con el chequeo al día, y con la fuerza suficiente para aguantar una hora y media del Central versión 2012.
Parecía que el capítulo Desamparados había sido lo suficientemente dramático, pero el fútbol es una máquina constante de sorprender y nuevamente el Gigante de Arroyito, vivió una tarde épica.
Después de tanta pálida, de soportar años caminando por la cornisa del descenso hasta que llegó el paso en falso y la caída; y luego de pasar una temporada con más de cal que de arena, no consiguiendo el objetivo de volver rápidamente; por fin el simpatizante auriazul puede vivir su momento triunfal de verse en la cima.
La epopeya de Rosario Central hace rememorar viejas épocas de una mística que tenían esas cuatro tribunas a orillas del Paraná, en tiempos del firulete. Ese estadio que se transformaba en un fuerte de la época de indios y cow boys, donde salir ganador de ese reducto era una posibilidad prácticamente nula. Hoy vuelve a convertirse en bastión fundamental para la campaña de Pizzi el hecho de ganar la mayor cantidad de puntos en casa, y el fixture acompaña con mayoría de los cotejos en Rosario para este semestre.  
Y cuando de un plumerazo se pasó del optimismo por el empate a la desazón de otro partido que parecía escaparse, trayendo los fantasmas de otras temporadas con partidos de estas características que terminaban siempre con un final no feliz, ahí apareció en el aire esa brisa de proeza que contagió a todos.  
Con mucho orgullo y poco fútbol, el canalla insistió. Y en el conjunto visitante no resistió la Defensa y se hizo Justicia. Ni el halcón pudo frenar a un Central que viene con todos los planetas a su favor. Primero llegó el empate y en la agonía del partido, el gol que le dio un triunfo de esos que quedan en las remembranzas por largo rato.
Ya no es casualidad que, cada vez que los rivales no pueden levantar las piernas porque el partido pesa y los minutos pasan, entren en acción Monje y Biglieri. Esto es estrategia y lectura del juego: dos rapiditos que, con la frescura del ingreso, son letales para una defensa desgastada. Y es, quizás, una de las claves del buen momento y los buenos resultados.
Poco le importará al hincha los déficits defensivos que fueron muchos y a causa de una política ofensiva que así lo ameritaba. En algún momento de la locura desatada, se habrán olvidado de la infantil e incomprensible expulsión de Delgado. Atrás quedó esa jugada sobre el final que pudo ser el empate de los de Florencio Varela. Nada mas interesa, porque este Central es puntero y con mucha ambición por seguir. El sábado fue el día que Fito volvió a cantar y a pedir alegría a su corazón; y seguramente el día que el corazón le pidió una tregua a sus jugadores.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Loco y ganador


La fórmula mágica y misteriosa, pero a la vez muy práctica del fútbol. Entenderlo es muy complejo, quizás de eso también se trata por que habitualmente los genios sufren de la comprensión ajena. Pero el tipo está siempre ahí. Pragmático y estudioso consigue quedarse con los laureles de los elogios y la admiración de propios y extraños. Colegas, jugadores, periodistas, amantes del deporte pasión de multitudes, todos descubren en Marcelo Bielsa un técnico con un aura muy peculiar.
Formador de procesos que han tenido éxitos a corto y largo plazo, con una visión siempre protagonistas de sus equipos consiguió un lugar entre los entrenadores más reconocidos a nivel global, y de la misma forma tropezó varias veces por querer morir irremediablemente con las botas puestas. Jamás se traiciona a si mismo y su filosofía es inamovible.
Cauto y meticuloso a la hora de hablar, su cerebro va a una velocidad mayor a la de su lengua. Piensa cada respuesta y ejecuta con enseñanzas. Parco de rostro pero incansable caminante a lo largo de los noventa minutos. Las cuclillas son el único hábito que se permite para el descanso durante el partido.
Bilbao se rinde a sus pies. Como pasó con el pueblo chileno, que absorto de la realidad, miraba a su selección enfrentar palmo a palmo a todo y a todos, llegando inclusive a la cita mundialista después de varias ausencias consecutivas. Como también sucedió a principios de este siglo en nuestro país, con un equipo que logró convertir euforia en decepción en tan solo un puñado de partidos.
Beneplácito al trabajo constante, pero que por reiterativo no pierde eficacia sino que gana en perfección. Sacrificio extremo, obsesión recalcitrante, vértigo constante y ofensiva permanente. Los mayores atributos de su fisonomía de juego.
Marcelo Bielsa ya tiene rival para el 25 de mayo próximo, cuando tenga que definir la Copa del Rey. Se enfrentará al experimentado Barcelona. Respeto mutuo en los bancos de suplentes, porque ambos técnicos no pierden ocasión para tirarse flores unos a otros, cada vez que la situación lo amerita. Inclusive, el mismísimo Pep ya postuló y sugirió al rosarino como su sucesor para la futura temporada. Dos escuelas que tienen de parecido, lo que tienen de diferente. Ambos proponen: uno más vertical, el otro con la virtud de la paciencia y la tenencia.   
Hoy el club vasco vive la algarabía de estar nuevamente entre las noticias más destacadas. Vuelve a anotar su nombre en el partido decisivo de un torneo al cual, antaño, ha sido un asistidor frecuente. No en vano las treinta y cinco finales que tiene en su historial. Y mucho (por no decir todo) tiene que ver este Loco y ganador.

lunes, 6 de febrero de 2012

Culto al fútbol

La Premier League de Inglaterra, afronta en la actualidad una situación por demás de curiosa. Los millones del Jeque Árabe dueño del Manchester City, se llevaron consigo todas las luces del escenario, relegando a otros clubes que en la última década se habían adueñado del protagonismo. Chelsea y Manchester, son víctimas de esta transformación.
El equipo dirigido desde haces años por Alex Ferguson, vive un proceso de jugadores importantes que se van y de otros que llegan pero de un calibre menor.  Giggs y Scholes son dos ejemplos vivientes de ello. Ambos veteranos y con muchos pergaminos sobre sus espaldas, hoy todavía son  recambio del equipo a pesar de sus, casi, cuatro décadas.
En el club londinense existe el momento de recambio generacional. Solamente Lampard y Terry (ausentes ayer) son los abanderados de aquellos buenos momentos. Mata es el nuevo cerebro de este compacto equipo sin tantas estrellas en su cielo y Torres la eterna promesa de gol que nunca se cumple.
Un típico domingo de los primeros días de febrero en Argentina. Sin todavía el comienzo de la gran actividad del fútbol nuestro, el zapping por las Ligas de otros países es la rutina más recomendada. Y en eso, un plato fuerte inglés: En Standford Bridge los blues recibián a los diablos rojos.
Dos clubes que en la actualidad, no tienen el brillo de otrora. Mucho más devaluados en nombres de excelencia que años atrás, pero con la naturaleza ganadora de esos tiempos.
Imaginar hoy un equipo que va ganando por una diferencia de tres goles y sigue atacando como si el partido no hubiese tenido emociones, es realmente complicado de ver en el planeta de la redonda.
Imaginar hoy un equipo que se ve abrumado por el resultado, pero que tozudamente insiste en ir a buscar algo que no sabe si conseguirá, es muy difícil de divisar por estos lados.
Imaginar hoy un equipo que después de tener la gloria del partido en sus manos, se lo arrebatan a medias, inclusive con injustos fallos arbítrales de por medio; y así todo reclama nuevamente lo suyo con argumentos futbolísticos valederos, es casi imposible de encontrar.
Imaginar un equipo que tuvo una remontada con gusto a hazaña, y a su vez tuvo el ímpetu necesario para no conformarse, intentar darlo vuelta y casi perderlo sobre el final, es muy poco frecuente de observar.
Imaginar que en noventa minutos se susciten todas estas alternativas, entre dos alineaciones que siempre tuvieron el objetivo en el arco rival; esto en el lenguaje de tablón se llama partidazo, y es una especie en extinción.
El Chelsea no tuvo miedo a perderlo, ni siquiera cuando la diferencia era mínima e inmerecida. El equipo siguió con la mente puesta en el fin del juego por forma y esencia: anotar goles. La palabra especulación no figura en el diccionario londinense.      
Para los resultadistas, la estrategia de Villas Boas habrá sido un pecado imperdonable. Tenerlo al United a un golpe del nocaut y dejarlo que reviva de su amor propio, fue un precio alto que tuvo que saldar llevándose solamente un punto.
El orgullo herido de los grandes hizo que Rooney fuera el corazón de la levantada. Obviamente se puede poner en la mesa del debate la validez de los dos penales que concedió el juez del partido, pero es innegable la personalidad del delantero que tomó la responsabilidad en ambas ocasiones para emparejar las cosas.
Ni la intensa ola polar que azota al viejo continente, logró enfriar un partido intenso del minuto uno al noventa y tanto. Para el deleite de las pupilas, para grabar y ver una vez y mil veces más. Una auténtica lección de cómo debe jugarse a este deporte. Un verdadero culto al fútbol.

viernes, 3 de febrero de 2012

Ojos que no ven…


... corazón de River que festeja. Bueno es verdad, lo admito. Maquillé un poco el dicho popular, lo contextualicé, lo llevé al mundo del fútbol y le puse algunos adornos decorativos. Pero es que este corazón si siente, no como el del refrán. Y por ello me vi obligado a realizar ciertos cambios.  El comienzo del Torneo Nacional B es inminente, estamos a horas de que vuelva a rodar el fútbol en la segunda categoría del fútbol nuestro. Una categoría que se ha visto revolucionada desde la llegada de un gigante, a mediados del pasado año.
Y desde ese entonces cambiaron cosas. Mágicamente se resolvieron problemas relacionados con la seguridad y los hinchas visitantes pudieron volver a disfrutar de los viajes siguiendo al club de sus amores. La televisación fue un punto de puja muy  fuerte, que por cuestiones de “importancia masiva” también pasó a manos del Estado y River siguió formando parte de la cartilla principal de Fútbol Para Todos.
Y hoy nuevamente, la institución que preside Pasarella vuelve a meterse en el mar de las polémicas por decisiones que favorecen el armado del once que figura en la cabeza de Almeyda. Pasado mañana, comenzará uno de los desafíos más importantes en la historia de la entidad de Núñez, y el entrenador tendrá a disposición la plantilla completa a pesar de algunas irregularidades que hacían pensar lo contrario.
La omisión de una sanción proveniente de tierras españolas, pero con una legitimidad tan grande como la distancia entre ambos países; y un leve castigo por parte del Tribunal de Disciplina, para un jugador que quedó expuesto por su inadecuada conducta frente a todos y a pesar del fuerte informe que elevó el juez del partido, fueron las gotas que rebalsaron el vaso de la paciencia de algunos clubes que ven como se mide con una vara distinta, cuando de River se trata.
El as de espada y uno de los refuerzos. Domínguez y Ponzio. Los nombres propios que se vieron beneficiados, levantando la polvareda y el enojo de aquellos que ven estos fallos como un hilo de luz ventajoso. Deberá Giunta entonces realizar una práctica distinta, un trabajo específico de cómo pegarle patadas al árbitro para cumplir con lo que profesó hace unos días atrás en medio de la bronca.
El país de borrar con el codo lo que se escribe con la mano, de contradicciones permanentes, de incumplimientos notorios sobre hechos concretos, de mirar para un costado para no ver lo que pasa adelante tuyo. El país de los oídos sordos y los ojos que no ven.
El fútbol es parte de este país y está impregnado en la piel del argentino. Curiosamente se determinaron esos veredictos y al hincha de River poco le importan las telenovelas veraniegas que dejaron esos saldos en un debe que nunca tendrá paga. La AFA avaló a Ponzio, el Tribunal salvaguardó a Domínguez y el fútbol argentino en su totalidad, ve nuevamente lo que algunos no quisieron ver.     

miércoles, 1 de febrero de 2012

AFA Circo Show


¡Damas y caballeros! Bienvenidos al maravilloso… al fantástico… al inigualable AFA Circo Show. El lugar donde verás y escucharás las cosas más extravagantes y disparatadas del mundo. Donde se presentarán proyectos de torneos nunca antes vistos, y se intentará hacer desaparecer al tan temido promedio. ¡Pasen y disfruten del espectáculo!
Enésimo capítulo. Uno más de tantos que se han provocado en los últimos tiempos. El show debe continuar. Todo pasa. Algunos afirman que la memoria es selectiva y será por eso que uno siempre intenta dejar en el tintero las cosas que no le gustan. Una memoria que a menudo colabora guardando registros de vueltas olímpicas y logros deportivos por sobre los reiterados bochornos que acontecen en los escritorios del edificio en calle Viamonte.
Pero cada vez que un hecho noticioso aflora con algún pedido de escasa explicación racional sobre temáticas que deben ser removidas pero equivocando el camino, uno mira por unos instantes hacía atrás y se deja llevar por el emocionante viaje de los recuerdos.
¿Quién podrá olvidar el torneo de 38 equipos? Y sus consiguientes mutaciones en busca de una aprobación que nunca llegó. Nadie discute la necesidad de un cambio estructural y rotundo, sobre todo en el ítem descenso y promedios; un cambio que debe ser tan viable como obligatorio, en busca de unificar un criterio lógico: si hiciste las cosas mal un año te vas y punto final.
Pero dicha transformación no es valedera si es antojadiza o caprichosa, por parte de algunos clubes que tienen la soga a la altura del cuello y ven en el descenso de River la posibilidad existente y real de bajar a la segunda categoría. El miedo los apabulla y los deja en ridículo frente a sus pares.
Y finalmente en el cónclave no hubo presencia en cuerpo de Grondona, pero si de alma con sus discípulos cercanos que pusieron veto inmediato al plan desarme de los descensos para esta temporada. Aunque no se descartó estudiarlo para un futuro.  
La paridad y firmeza que exhiben los recién llegados (como ser Rafaela, Belgrano y Unión) es un tema que preocupa a los demás involucrados en la conversación. Su forma de dividir tan desigual los sitúa en el lote de arriba y los tira sin paracaídas a varios. Y sus dirigentes, en lugar de buscar los refuerzos adecuados para sobrellevar el mal trago, piensan en encontrar la salida de emergencia más próxima y fácil de salvación.
Los proyectos sin fundamentos sensatos y equilibrados, logran captar un fuerte impacto mediático y son el puntapié inicial para abrir el debate popular y la charla de café; sin embargo, de las puertas para adentro de la AFA, no logran prosperar por carecer de un cimiento que logre convencer a la mayoría. El interés beneficia a pocos, quizás por ello tenga ribetes de injusticia deportiva y la negativa sea una voz unánime.
AFA Circo Show. Hasta aquí llegamos hoy…¡Los esperamos la próxima!

lunes, 30 de enero de 2012

Mouche alegría


 
Figurita repetida. Es verdad, en otra página del álbum, pero se vuelve a refrendar la imagen. Unos contentos, derrochando alegría por donde los mires, levantando una copa de poco interés deportivo pero de una plenitud magnifica por lo que la envuelve en significado. Los otros, con los ojos clavados en el piso, cabizbajos de bronca y dolor se retiran del escenario principal.
Si hay algo que no se resiste en el mundo de los medios de comunicación, donde todo se ve y se escucha, es un archivo. Y fue el mismísimo Matías Almeyda quien semanas atrás con un firme convencimiento y con mucha coherencia manifestaba preservar los jugadores más importantes de su plantel para el segundo encuentro clásico. El motivo: el cercano debut en el torneo prioritario para el club, el comienzo de la B Nacional.
Una frase, que parece muchas veces ser defenestradas por los mismos protagonistas, tomó fuerza en el mundo millonario. Los resultados mandan, y si se trata de un Súper Clásico mucho más. Por eso en la noche mendocina no hubo suplentes, ni equipo muleto, ni siquiera un mix entre titulares y relevos. Decididamente puso lo mejor que tenía a mano.
Falcioni en algún momento de la previa al primer choque, deslizó la posibilidad de jugar con juveniles en Chaco. Enojo o ironía, terminó siendo solamente una frase que quedó en el aire de los medios que hicieron mella y titulares de tapa. Ganó con holgura el primero y quería repetir en el segundo.  Decididamente puso lo mejor que tenía a mano.
Ambos equipos mostraron su mejor perfil y sus nombres más rutilantes tanto para la ida, como para la vuelta; sin importar los compromisos eventuales de un futuro cercano. Y así el verano fue todo xeneise. En el norte y en el oeste, no hubo punto cardinal del país que pueda torcer el rumbo de Boca que tuvo un final feliz de pretemporada. Le puso un freno al andar dulce que venían teniendo los de Núñez y le marcó la diferencia de categorías entre ambos.
Es conveniente remarcar que este River estuvo mucho más cerca de Boca, que la versión de cuatro días atrás. Menos nervioso, con mayor tenencia de pelota, abriendo los espacios por los costados e intentando llevar peligro constantemente. Pero Cavenaghi tuvo la mira desviada y Trezeguet duró lo mismo que un eclipse: 9 minutos.
Boca se llevo, de una provincia a otra, una hoja de calcar con la fórmula del gol. Y cuando no podía y no sabía como preponderar en el partido, encontró una arremetida aislada donde dibujó exactamente la misma jugada que en el Estadio Centenario; la salvedad radica en que el receptor esta vez fue Pablo Mouche que de cabeza al gol, hizo emborrachar de algarabía a toda su hinchada, justo en la tierra del buen vino.  
   Para los xeneises esta serie de clásicos fue extender los festejos de la reciente consagración en el fútbol máximo criollo; para los millonarios fue el sueño frustrado de un desquite que se convirtió en pesadilla. Al final de cuentas Boca tuvo Mouche alegría, perdón quise decir mucha alegría.

jueves, 26 de enero de 2012

Traicionar los principios

En reiteradas ocasiones se mencionó la palabra “principios”, en los pasillos y vestuarios del Camp Nou. Basta recordar una de las últimas conferencia de prensa de Pep Guardiola, ratificando al arquero Pintos en la serie frente al Madrid por la Copa del Rey, justamente para no traicionar su forma de pensar. O bien vale mencionar la cantidad de veces que, estando el Barcelona por debajo en el marcador, se veía un equipo que fiel a su estilo seguía jugando como de costumbre.
Sin embargo, el último derby español arrojó una preocupante performance futbolística, ya resaltada en el primer partido entre ambos la semana pasada. Es verdad, el objetivo de máxima está cumplido y el Barcelona se clasificó a las semifinales; pero aquí el fin no justifica a este medio y seguramente el entrenador se debe haber ido con unas cuantas preocupaciones anotadas en su libreta.
Mourinho, después de mucho tiempo, y luego de rotundos fracasos estratégicos frente al Barcelona, apostó a no traicionar los principios históricos merengues: un equipo menos especulativo y más protagonista con nombres propios que lo ratificaban: Özil, Kaka, Cristiano Ronaldo e Higuain todos juntos y desde el comienzo.    
El Barcelona se encontró de casualidad con dos goles, y una diferencia en la serie que parecía fulminar las aspiraciones del Real Madrid. Apenas un refucilo de Messi en velocidad, para asistir a Pedro y un endiablado remate de Dani Alves le bastaron para irse al vestuario con dicha ventaja. Eso si, el propio Messi se vistió de Pepe y lo sacudió con una dura entrada, devolviendo las gentilezas del pisotón más hablado de la última semana.
La parte complementaria, encontró la misma temática. El blaugrana desconocido, con escasa posesión de pelota como pocas veces se recuerda, un equipo largo con muchos metros vacíos entre sus líneas. Fue tal el desconcierto que llegó el día en que vimos como Xavi revoleaba a quince metros una pelota y se iba al lateral. Alguna pieza del motorcito que tenía el once de Guardiola se rompió.
El tan mentado tiki – tiki que suele mostrar este equipo, se vio alterado por Mourinho y sus cambios. Con los ingresos de Callejón y Benzema, potenciados por un Ronaldo que ayer cambió silbidos por aplausos, consiguieron el empate y a punto estuvieron de lograr una hazaña en tierras visitantes que iba a quedar en el recuerdo colectivo de todos.
Los de Guardiola lograron el pasaje a la siguiente instancia, pero sigue siendo un tanto agridulce el sabor que ha quedado en el paladar catalán. Porque esta vez el resultado fue más azaroso y fortuito que adecuado.
Los partidos venideros marcaran si lo acontecido ayer fue mérito del Real Madrid, o si el Barcelona está atravesando una crisis de identidad en su forma de jugar. Acrecentado y agravado aún más por la seguidilla de lesiones que ayer sumó a Iniesta y Alexis Sánchez.
Y si, algún día tenía que pasar. El Barcelona traicionó a sus principios.   

miércoles, 25 de enero de 2012

Volverte a ver

Si hay un momento que quería volver a sentir en la piel el hincha riverplatense, después de secarse las últimas lágrimas del descenso y de concebir la dura realidad de su nueva categoría, ese momento ha llegado.  Si hay un instante que el hincha xeneise quería volver a apreciar en el alma, después de agotar su imaginación en cargadas y de ver un tropezón tan esperado como sorpresivo, ese instante ha llegado.
El día es hoy, y nuevamente estarán los de River en una mitad de cancha y los de Boca (el verdadero y no el homónimo correntino que supieron enfrentar los millonarios) del otro. Tras largas, polémicas, fundamentadas y refutadas disputas, el superclásico tiene un nuevo capítulo para escribir en su historial.
Un partido signado por el marketing y la publicidad, rozando por momentos la morbosidad futbolera que expone a los dos colosos argentinos, con el condimento único de estar en distintas categorías. El partido del cual se habla desde que se confirmaron las fechas y los escenarios.
El estadio Centenario del club Sarmiento de Chaco, tendrá su estreno en partidos clásicos de esta envergadura; puesto que por vez primera se estarán viendo las caras los de Falcioni y los de Almeyda en estas tierras del norte argento.
La seguridad estará en el foco de la atención, puesto que los detractores de estos partidos veraniegos con el rótulo de “amistoso”, hacían principal hincapié en esta materia como un problema inevitable de suceder. A toda esta situación, hay que incluirle el “arreglo” de público conocimiento por parte de ambas barras con la gobernación provincial para decir presente en el derby.
Un intenso operativo policial tendrá a un efectivo de seguridad cada diez personas. Si , leyó bien: 2500 policías para cuidar los intereses de 25000 hinchas; cuadruplicando la cantidad del último encuentro entre estos dos equipos el 15 de mayo de 2011. Evidentemente, es un tema que preocupa a todos.
La burla será el actor principal cuando los 90 minutos terminen, sea cual fuere el resultado. Si los de Núñez se alzan con el triunfo, el argumento de haberle ganado al rival de siempre estando un escalón por debajo en el escalafón del fútbol será obvio; en cambio si la victoria se va para La Boca, se hablará de una paternidad que trasciende las categorías.   
Ambos presentan lo mejor que tienen. Le dan la importancia y relevancia que la historia de estos partidos amerita. Son dos tiempos de 45 minutos donde el orgullo está en juego, y donde alcanzar la gloria ocasional de unos días está tan cerca, como quedar en el ridículo preventivo hasta que las cosas se vuelvan a dirimir en Mendoza.
Los minutos pasan, el pitazo inicial se acerca. Adrenalina, ansiedad y nerviosismo son sinónimos de lo que viven los hinchas. Unos miraran a otros y podrán decirse después de semestres donde han vivido realidades diferentes: “por fin, que ganas de volverte a ver”.

sábado, 21 de enero de 2012

Rey sin corona


El juego de egos y vanidades. La imperiosa necesidad de seguir sintiéndose genio y figura. Ver como pasan las generaciones y descubrir nuevas estrellas en la constelación del fútbol. Empezar a sentir el abandono popular. Que sus genialidades tengan cierto olor a naftalina, guardada en el arcón de los recuerdos en blanco y negro. El ineludible paso del tiempo.
La eterna disputa entre argentinos y brasileños, sumergidos en un debate interminable sobre si Pelé era más y mejor que Maradona, o si la ecuación era a la inversa; hoy emerge con un nuevo capítulo fundado solamente por una de la partes. Al que le quepa el saco que se lo ponga, y el astro verde amarelo encontró uno que era de su talle y salió al cruce con polémicas declaraciones, sobre la falta de méritos de Lionel Messi para ser el mejor de todos los tiempos. Algunos se atreverían a llamar esa actitud como inseguridad sobre sí mismo.
Una obviedad sería recaer en el fundamento de que las épocas son distintas. Un acierto sería analizar en profundidad lo que dicha manifestación representa: explicar por ejemplo que el fútbol ha mutado vertiginosamente en su forma y esencia, desde lo táctico hasta lo físico; también es debido acordarse que Pelé pasó toda su carrera en el Santos, lo cual no le resta decoro pero si la obligación de reconocer que la mayoría de sus gritos fueron en una Liga que por aquel entonces no tenía la competitividad de estos días; sin dejar de lado la noción de que los formatos de Mundiales son muchos más complejos ahora que en sus comienzos; y recordando por último que el incesante avance de la tecnología favorece a aquellos entrenadores estudiosos del fútbol, permitiendo ver hasta un amistoso entre equipos de Taiwán.
No se puede evitar, caigamos en frases comunes pero ciertas. Se defiende distinto, se ataca de otra forma. Hoy se especula mayoritariamente con el arco en cero, antes se atacaba con cinco jugadores. El fútbol actual es mucho más físico que lírico y lujoso. Se estudia al equipo rival de una forma minuciosa y se trata de destruir al otro, en lugar de construir uno. Los tiempos cambian y el fútbol lo sigue al mismo ritmo, volviéndolo dificultoso. Todas estas afirmaciones hacen que tenga un valor agregado lo que está consiguiendo el 10 blaugrana, y lo mucho que le queda por alcanzar.
Sin embargo y a pesar de todas estas líneas, decir quien es mejor que quien, sigue siendo una utopía indescifrable. Es absurdo comparar cuando de tiempos disímiles se trata. Lo que a estas alturas se puede aseverar es que el pequeño 10 barcelonista se ha ganado un lugarcito en la mesa de las grandes leyendas del fútbol. Para algunos puede ser mejor Pelé, otros pondrán un escalón por encima al crack rosarino, muchos proclamarán por Maradona y algunos tantos se repartirán entre Di Stéfano, Cruyff y porque no Zidane.
La corona no es eterna, sino transitoria. Y lo que no se puede discutir bajo ningún precepto, es que hoy ese halo de nobleza que algún día llevó Edson Arantes do Nascimento le pertenece a Lionel Messi, al margen de la cifra que marque el contador de goles de cada uno.

viernes, 20 de enero de 2012

Amor de verano francés.


La época estival y sobre todo las vacaciones suelen dejar esos platónicos amores, con la particularidad de ser esporádicos, fugaces, pasajeros pero a la vez tan intensos como inolvidables.
El escenario era el apropiado, porque si hay un sinónimo de la palabra vacaciones, ese es Mar Del Plata. Y justamente en La Feliz tenían cita River y Racing para cerrar el torneo de verano que lleva el nombre de la ciudad turística.
Los condimentos eran muchos y diversos: el ya consabido show de Basile en un banco de suplentes; la peligrosa dupla cafetera presente con Gio y Teo; el estreno de la nueva posición del Chori Domínguez como enganche; y la esperada aparición de Trezeguet en el fútbol nuestro, aunque en el banco de los relevos.
El argentino naturalizado francés, cuenta con un extenso currículum en clubes europeos y larga trayectoria con la selección donde consiguió importantes logros a nivel mundial y continental. En este 2012, y ya en el tramo final de su carrera, decidió volver a su país y hacerlo en el club del cual se proclamó hincha; sacándole la modorra a un libro de pases que venía sin mucho sobresalto y convirtiéndose de inmediato en el pase del año.
Por eso la expectativa por verlo era alta, y cuando fue llamado por Almeyda, para ingresar en el segundo tiempo, el estadio explotó en un aplauso. Rápidamente se puso la camiseta con el número que había pedido y que lo acompañó durante gran parte de su vida futbolística, dejando de lado las cábalas y supersticiones que lo emparentan con la desgracia.
Y también se trajo de su paso por Dubai, el guión de cómo debería ser el estreno millonario. Porque lo sucedido anoche pareció sacado de una película, que tranquilamente podría titularse “El regreso soñado”. Entró y convirtió el gol de un triufo que sirvió para alzarse con la primera copa del año y a la espera de que sean muchas más alegrías, mayormente en estos primeros seis meses. Y el triunfo de River sobre Racing, sirvió también para sellar una paternidad futbolera que no entiende de categorías.
Por eso, desde el momento en que la pelota atravesó la línea y desde que ese pelado con la número diecisiete en la espalda salió corriendo a festejarlo, desde ese preciso instante comenzó una historia de amor, con ese muchachito de ADN argento pero acento galo. Una empatía que se trasladará a Núñez y que tendrá su prueba de fuego en los próximos seis meses, en busca de la gesta histórica para recuperar la máxima categoría.
Los hinchas millonarios consiguieron un poco de amor francés.

jueves, 19 de enero de 2012

La lógica a pesar de todo

En ciertos momentos de la vida, se forman ciclos. En el fútbol es habitual que sucedan estas cosas. Hablar de lo que representa el Barcelona en el deporte actual sería aburrido, monótono y redundante. Sin embargo es ineludible intentar analizar lo que sucede cada vez que enfrente está el Real Madrid.
Históricamente ha sido un clásico, a pesar de no estar en la misma región del país ibérico; pero en los últimos años se ha transformado en un partido netamente especial. Por los estilos de juego, por los entrenadores con tan disímiles perfiles, por contar con el mejor del mundo y su inmediato perseguidor, uno en cada vereda. Por lo que generan los medios de comunicación cada vez que se enfrentan.
Y precisamente en este ciclo que se formó en torno a estos dos clubes, pareciera que el resultado siempre se inclina para el mismo lado. No importa circunstancias, contexto, nombres o esquemas. El final es siempre feliz para los que visten de blaugrana.
Ganarle al Barcelona se ha tornado prácticamente una obsesión para el entrenador merengue. Y estar inmerso en ese estado emocional, suele llevarte a tomar decisiones equívocas, como por ejemplo la formación inicial de ayer: el triple cinco con Pepe, Lass y Xabi Alonso supo tener rédito por momentos, maniatando el andamiaje colectivo del mediocampo barcelonista. Sin embargo este sistema, le quitó vértigo, dinámica y hombres al ataque. La defensa fue el punto más sorprendente con nombres como los de Carvalho, Coentrao y Altintop desde la partida. Mourinho quiso ser revolucionario, pero la revuelta táctica no la comprendieron ni siquiera los jugadores.
Barcelona fue una pálida imagen de lo que puede ser. Más cercano a lo que viene mostrando en los últimos partidos de Liga, que al arrollador equipo que acostumbró a todos. Con Iniesta y Xavi presionados en la marca, Busquets tuvo que disfrazarse de creador pero al margen de sus cualidades técnicas, lejos estuvo de ser el cerebro del equipo. Fábregas no entró en sintonía y Messi se vio absorbido por la violencia cada vez que tocaba la redonda. Algunas arremetidas individuales de Alexis Sánchez y se agotaron los recursos.
Parecía que las cosas se encaminaban para el Madrid y para Cristiano Ronaldo. El lusitano marcó un gol tempranero y los fantasmas del bajo rendimiento en estos partidos comenzaban a borrarse de un plumazo. Pero se volvió a caer en un viejo error: conformarse con la ventaja, retroceder las líneas y darle pelota al Barcelona.
Y con la pelota fue. Sin mucha idea fue. Con poca claridad fue. De una forma rara fue. Tanto, que el empate llegó de la vía menos pensada a la hora de diagramar un gol del Barcelona: de un corner.
Cuando las grandes figuras no aparecen, el resto tiene que acompañar; y será por esta máxima que Puyol y Abidal fueron los inusuales goleadores en la noche del Bernabeú. Y quizás también sea por este ciclo, que se da la lógica a pesar de todo. Un lógica triunfalista del equipo de Guardiola, bajo la perspectiva que lo quieras mirar. Jugando brillante, o como ayer. Siendo derrotado desde el vestuario, en las condiciones más adversas y con los estilos tácticos más molestos para su ideosincracia de juego. Una lógica que tendrá tintes psicológicos en los jugadores madridistas de verse inferiores a pesar de contar con una de las mejores plantillas a nivel mundial.
Una lógica que en la jerga del fútbol llaman racha.
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